El sillón de Don Otto y el “Requiem por el sueño americano”

“Fritz le dice a Don Otto que su mujer lo engaña con Frederick y que los ha visto haciendo el amor en el sillón. Don Otto decide que no aceptará esta situación y vende el sillón”

Este antiguo chiste es un clásico porque deja en evidencia lo absurdo de nuestras formas de superar los problemas.

En el documental “Requiem por el sueño americano” (2016) (que recomiendo a quién tenga una hora para dedicarle), Noam Chomsky nos explica como la acumulación de riqueza y la acumulación de poder son dos factores que van de la mano y que vuelven virtualmente imposible un equilibrio en la balanza entre los poderosos y la gente común, que carece de instrumentos reales para defender su modo de vida y su trabajo.

El amparo del Estado que salvó en 2009 a los bancos de la quiebra con un agresivo programa de rescate, es sólo la más reciente y esperable consecuencia de la financiarización de la economía, no se trata de un caso aislado, sino de un ejemplo contundente del normal funcionamiento del sistema: la crisis periódica y la administración del desastre le dan su razón de ser al Estado a la vez que mantiene a la población en un estado de conveniente y dócil precariedad.

El criterio too big to fail (demasiado grande para dejarlo caer) en realidad nos dice que el capitalismo y la libre competencia valen solo para las pequeñas y medianas empresas y los consumidores, pero no para las grandes corporaciones.

Los diversos hechos de corrupción, colusiones, coimas, cohecho en despoblado y cuanta martingala pueda Ud. imaginar, en nuestro país y en todo el resto del mundo, hacen que la gente de a pie esté cada vez más descontenta, desconfíe del sistema, de sus instituciones, de los políticos y de los empresarios.

¿Tendremos entonces que vender el sillón?

La corrupción generalizada y el descontento que acarrea facilita mucho la proliferación de los más diversos movimientos que proponen vender el sillón del capitalismo y de la libre competencia.

Absurdo.

Lo que debe hacerse es legislar en favor de los intereses de las mayorías, tal que estas se favorezcan con las bondades del capitalismo y la libre competencia: más y mejor trabajo, prosperidad, libertad. Para eso basta con interrumpir el círculo vicioso entre el poder y el dinero, penalizar drásticamente a quiénes abusen del sistema y re-equilibrar la estructura tributaria.

Volver al centralismo estatal, demonizar el lucro y darle excesivo poder a los sindicatos es tan absurdo como vender el sillón de Don Otto.

Pensar que un sistema de libre mercado puede funcionar sin regulaciones ni una dura fiscalización es tan utópico como pensar que puedes dejar al zorro cuidando el gallinero. Los mercados deben ser regulados solo para asegurar la libre competencia.


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Una respuesta a “El sillón de Don Otto y el “Requiem por el sueño americano”

  1. Hay que ser valiente para reconocer que Noam Chamsky hace un diagnostico certero y estoy de acuerdo en que la solución es impedir que el dinero privado financie la actividad politica; esto significa lograr impedir todo tipo de donaciones a la actividad política, por pequeñas que sean. En Chile recien estamos tratando de impedir el daño que causa el dinero privado a la democracia, pero al menos, estamos un paso mas adelante que USA en este aspecto.

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