La fórmula secreta

A todos los interesados en sistemas previsionales les recomiendo el libro “Mitos y verdades de las AFP” de Alejandra Matus, Aguilar, 2017, que acabo de terminar de leer.

Aunque no comparto muchas de sus afirmaciones y conclusiones, es fácilmente digerible, revela un serio esfuerzo de investigación que aporta a todos quiénes nos interesamos por el tema.

En el capítulo “La fórmula secreta”, relata la investigación y conclusiones del investigador Marcos González, abogado, ex corredor de rentas vitalicias, con las que coincidimos plenamente: la fórmula con que se calculan las pensiones por retiro programado empeora las pensiones.

Nuestro análisis

Las fórmulas actuariales con que se calculan nuestras pensiones por retiro programado (opción en la que el afiliado mantiene la propiedad sobre sus fondos previsionales) se calculan (y recalculan todos los años) en función de

  1. De la rentabilidad esperada de los fondos durante el siguiente año
  2. Del saldo de la cuenta individual
  3. De la expectativa de vida del titular de la pensión y de sus beneficiarios dependientes.

Rentabilidad esperada

Como su nombre lo indica esta variable, fundamental en el cálculo de una pensión por todo un año, es una estimación. Esta estimación se basa en unos promedios de tasas observadas de bonos de determinadas características. Un procedimiento tan engorroso como la misma determinación de la pensión. Lo cierto es que si se hubiese utilizado la tasa que arrojaba dicho procedimiento en diciembre de 2016, las pensiones de 2017 habrían caído 6 y 6,6%, para hombres y mujeres, respectivamente. La Superintendencia decidió amplificarla en un 50%. Así se llegó al 2,94% que se ha aplicado para calcular las pensiones durante todo 2017.

Observe que:

  • Esta rentabilidad esperada de 2,94% es mucho menor que la rentabilidad promedio anual real observada para el fondo E (el más conservador) 3,74% (promedio en 3 años), 3,89% (en 5 años) o 3,92% (desde inicio del multifondo). Calcularlas con un 3,74% mejoraría ipso-facto las pensiones en 10 y 12%, respectivamente a hombres y mujeres.

  • Se favorece notablemente a la industria de las rentas vitalicias porque les permite competir con pensiones más bajas. A las compañías les bastará con ofrecer aproximadamente la misma pensión del retiro programado para obtener la preferencia del afiliado, menos el premio de asegurar una renta fija en UF vitalicia. Desde el punto de vista de la aseguradora le basta con obtener una rentabilidad de 2,94% real anual promedio para garantizar flujos positivos. Agréguele la masa de asegurados que fallecen antes, el negocio es redondo, porque está facilitado por la normativa.
  • Se dice que las rentabilidades están en baja y esto es cierto. Lo que ocurre es que producto de la crisis de 2008, llevamos casi una década de dinero fácil (Quantitative Easing le llaman los norteamericanos) en que se han inyectado ingentes sumas de dinero a las economías, para, primero salvar a los bancos de una inminente quiebra, después para apoyar el proceso de recuperación del crecimiento, cuestión que se estaría logrando bastante bien, en todo el mundo. Esperamos que a mediano plazo, los bancos centrales restituyan el valor del dinero a su normalidad, llevando las tasas rectoras a niveles estables y sostenibles de alrededor de 3% en dólares. De otra manera seguiremos financiando con nuestros fondos de pensiones (y los de los trabajadores de todo el mundo) la plata dulce que han disfrutado los mercados financieros y los emprendedores durante todos estos años. Dicen que para reactivar la economía y pueden tener razón, pero esto no puede ser eterno. Nuestro Banco Central de Chile tiene mucho que decir aquí. Una vez que el producto interno vaya retomando su camino de crecimiento sostenido, ya podrá normalizar paulatinamente las tasas y volver a valorizar el ahorro de los trabajadores. Justamente ahora, en que las tasas de interés comenzarán a subir, los fondos de renta fija serán los más afectados temporalmente, hasta que se logre una estabilización del precio del dinero.

Saldo de la cuenta individual

El saldo de la cuenta individual depende de los aportes y de la rentabilidad. Es importante señalar que los aportes (y todas las variables que los afectan como la densidad de las cotizaciones, la remuneración imponible y el porcentaje de contribución) tienen una influencia directa sobre el saldo; es decir, si en lugar de aportar 10% subimos el aporte a 15%, el saldo final será un 50% mayor y también nuestra pensión. La rentabilidad obtenida, en cambio, influye exponencialmente sobre el saldo. Esto se produce por el efecto del interés compuesto y porque el horizonte de inversión es muy largo (en promedio de 40 años entre los 25 y los 65 años).

Pocas personas saben que

  • Un 1% más de rentabilidad anual promedio, produce, al cabo de 40 años, un saldo 29% mayor.
  • Con un 8,18% de rentabilidad promedio anual (el promedio observado del fondo C desde 1981) la rentabilidad representará más del 93% del saldo. La suma de los aportes nominales solo el 7%.

El saldo de la cuenta individual de un pensionado se verá aumentado por la rentabilidad obtenida y reducido en el monto de las pensiones y las comisiones pagadas.

Una vez pensionados, solo podemos acceder a los fondos C, D y E, de más bajo riesgo y rentabilidad. Un castigo dramático a nuestras pensiones si pensamos en las diferencias en las rentabilidades promedio con los fondos más rentables (A y B). Sobre todo ahora, en que las expectativas mejoran día a día.

Esta norma la justifican arguyendo que, una caída en la rentabilidad de los fondos de mayor riesgo impacta directo en los ingresos del pensionado. En el caso del trabajador activo, el daño patrimonial sería el mismo, solo que no lo percibe en ese momento. No deberían existir restricciones de cambio de fondo nunca.

 

Expectativas de vida

No es posible predecir con certeza nuestra fecha de fallecimiento. Por otro lado, nuestros beneficiarios están protegidos mediante el seguro de invalidez y sobrevivencia si fallecemos antes de nuestra edad legal de pensión, 60 y 65 años mujeres y hombres, respectivamente.

Considerar a los beneficiarios y sus respectivas expectativas de vida en el cálculo de la pensión no tiene sentido.

Cualquiera sea el grupo familiar que dependa del causante no se puede pretender que la pensión financie su sobrevivencia. Hay dos caminos simples, que equivalen, en valor actual, a que el causante no hubiese fallecido:

  • El grupo de beneficiarios continua recibiendo la pensión que recibía el causante, con los mismo beneficios del pilar solidario hasta que los beneficiarios pierdan su calidad de tales y hasta agotar el saldo
  • El grupo de beneficiarios decide recibir el saldo restante como herencia

Hoy día la expectativa de vida al nacer (EVN) de los hombres es de 79 años y las de las mujeres 83. El hecho de que nuestras expectativas de vida aumenten año a año, por el solo hecho de sobrevivir, hace que nuestras pensiones se reduzcan, también, año a año.

Esto se puede evitar suponiendo una cantidad de años de sobrevida (CAS), por sobre la expectativa de vida al nacer,  para que la pensión se calcule siempre sobre un plazo fijo. Quiénes la sobrevivan agotarían su saldo y tendrían derecho a la pensión mínima garantizada (también podría pensarse en un seguro de longevidad).

Dependiendo del bolsillo fiscal, el CAS se podrá fijar, con acuerdo del Banco Central en 10, 12 o 15 años.

El costo de esta medida es ínfimo si se utiliza un CAS de 15 años, es decir, si se financia a las mujeres hasta los 98 años y a los hombres hasta los 94. Como contrapartida las pensiones suben y se mantienen estables  en el tiempo.

Observe que esto tendría un costo para el estado equivalente a financiar las pensiones de 939 mujeres, en promedio al año, de acuerdo a las estadísticas vitales de 2015. Menor aún si se realiza por la vía de un seguro de longevidad.

En el caso de los hombres su EVN es de 79 años, tendríamos que autofinanciar su pensión solo hasta los 94 años (79 + 15), lo que significaría para el estado 241 pensiones, en promedio al año.

En el tiempo estos parámetros van a ir cambiando. La esperanza de vida al nacer seguirá aumentando sostenidamente y el CAS dependerá de la capacidad del estado para, eventualmente reducirlo.

 

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2 Respuestas a “La fórmula secreta

  1. Podrias comentar porque las afp no quieren entregar parte de sus ahorros a los afiliados para invertir como en una nueva propiedad por ejemplo

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